Diálogo entre especialistas vital para NAICM: IATA

 
Carlos Velázquez
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Un aeropuerto es una obra de ingeniería de gran complejidad y el caso del aeropuerto de Tocumen, en Panamá, es un ejemplo de cómo el sector aéreo de un país puede significar 15% de su economía; pero también de qué tan costosos pueden ser los errores.

Los problemas de planeación del despacho del arquitecto Norman Foster, derivaron en un retraso de por lo menos 10 meses en la entrega de la terminal II y en costos adicionales que obligaron al gobierno a hacer una emisión de bonos por 200 millones de dólares, la cuarta parte del costo original.

Como señaló a este espacio David Hernández, director en Panamá de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), si no se habla de un trabajo “negligente”, como lo calificó el presidente de Copa Pedro Heilbron; al menos no se vio su experiencia como un de los grandes profesionales de su ramo.

Los arquitectos de Foster han dicho, refirió, que el problema fue que en las instrucciones originales del cliente no se pidieron ni el puente para interconectar las dos terminales ni el sistema debajo de los edificios para transportar las maletas.

Según Filipe Reis, director regional de aeropuertos de IATA en América Latina, en la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) ha habido hasta ahora una comunicación fluida entre autoridades, ingenieros, arquitectos y directivos de las aerolíneas.

Como sucede en todos estos proyecto, el NAICM tiene que considerar las nuevas tendencias mundiales como la construcción de aviones más grandes y los nuevos requisitos en materia de seguridad.

El diseño también debe aclarar cuál es el propósito central del aeropuerto, pues a diferencia del panameño que es un hub regional; México es un país más grande, con necesidades importantes de transporte interno y en donde operan aviones con modelo de negocio muy diferentes.

Además, expuso, hay muchas opciones para solucionar el problema de los costos por lo que sólo con un diálogo constructivo entre especialistas de todas las partes, México contará con un aeropuerto que resuelva sus problemas de transporte, aliente al turismo, fortaleza la economía y mejor su competitividad.

Divisadero

Rechazo al cambio. Aunque la reacción de los taxistas en Quintana Roo ha sido oponerse a la nueva Ley de Movilidad, debido al temor de la competencia con Uber y Cabify, el tema tiene alcances mayores.

Según Marisol Vanegas, la secretaria de Turismo del estado, esta ley era un pendiente con la sociedad civil y su mayor consecuencia inmediata será la creación de un Instituto de Movilidad que atienda rezagos en el tema que se gestaron durante muchos años.

De hecho consideró que el impacto en la actividad turística será limitada, pues sólo 20% de los visitantes usan taxi y es allí donde se puede centrar la competencia de las plataformas electrónicas.

El hecho también es que en destinos como Cozumel, las corporaciones de taxistas han preservado indefinidamente sus privilegios y que en el mediano plazo es de esperarse una competencia más abierta.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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