¿Debe ser el NAICM público o privado?

 
Carlos Velázquez
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Durante la LXXIV reunión anual de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), que se realizó en Sidney a principios de mes, se presentó un documento que debe ser analizado en relación con el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).

Si bien su propósito fue revisar las consecuencias de la privatización de los aeropuertos en el mundo, pues hay procesos en marcha de esta naturaleza en 19 países, entre ellos en Brasil y Chile; en el NAICM se prevén cambios respecto a quién será el propietario.

Aunque todavía no hay nada escrito, Andrés Manuel López Obrador, el candidato presidencial puntero en las encuestas, ha planteado cambiar el modelo elegido por el gobierno de Enrique Peña, de naturaleza mixta, para darle mano al sector privado.

La razón de fondo tiene que ver con no comprometer una cantidad importante de recursos públicos; para priorizar desde proyectos sociales hasta la construcción de una refinería, algo que parece inusitado dado que sobran estas instalaciones a nivel mundial.

En cambio IATA prevé que la demanda de transporte aéreo se duplicará en el planeta durante los próximos 30 años.

Un aeropuerto exitoso, dice esta Asociación, debe ser eficiente y barato para los pasajeros y aerolíneas; el costo adecuado para su principal propósito; que tenga un retorno de inversión razonable y que genere beneficios económicos a la comunidad y al país donde opere.

En términos generales, según la investigación de IATA, los aeropuertos privatizados se vuelven más caros para los usuarios y los beneficios se cargan del lado de los inversionistas.

La manera de atenuar dicha problemática es fomentando la competencia; contando con una regulación efectiva y privilegiando los procesos transparentes.

Así es que además del tema del costo y su potencial impacto sobre las finanzas públicas; es fundamental tener muy claros cuáles serán las ventajas de fondo para México.

Divisadero

Una probadita de México. Gloria Guevara, la presidenta del Consejo Mundial de Turismo (WTTC), ya tiene una razón más para no creer en las encuestas.

Todos los pronósticos le daban el triunfo a Alemania en el partido de futbol contra México, partiendo de que en los últimos ochos Mundiales los teutones no habían perdido su primer partido.

Una situación que seguramente no le hizo mucha gracia a AMLO, no sólo porque él encabeza las encuestas sino porque un ánimo nacional de triunfo no es el mejor para su proyecto político.

Lo que sí resultó un acierto fue el pabellón mexicano junto a la Plaza Roja, pues se convirtió en una sede alterna para ver el partido y para mostrar la riqueza de la gastronomía mexicana.

El negrito en el arroz sobre el Mundial lo puso Mundomex, de Luis Quintero, que desde hace años comercializa los boletos de la Federación Internacional de Futbol (FIFA), y que ahora dejó “colgados” a cientos de clientes por un problema con los aviones que charteó.

Dada la magnitud de ese negocio, es inadmisible que acuse de fraude y le transfiera la culpa a la empresa canadiense World Wide Charters, pues Mundomex la eligió.

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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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