Competitividad en las empresas turísticas

 
Alonso Gordoa
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Después de varios años “picando piedra” en México, finalmente Travelport, la globalizadora que dirige **Erika Moore**, está cerrando negocios con algunos clientes importantes y seguramente se seguirá fortaleciendo.

No la ha tenido fácil, pues hasta el año pasado la Secretaría de Turismo brindó un apoyo decidido a Sabre, que es la empresa que mantiene un liderazgo en el país.

Esta semana, Moore organizó un evento de tecnología para el turismo, E-volve 13, y se presentaron allí algunas cifras que llaman a la reflexión.

Por ejemplo, que ya 55% de los turistas del mundo toma sus decisiones de viaje por internet y que, de ellos, 90% revisa la información disponible en las redes sociales.

Además, cada segundo se suman ocho nuevos usuarios de internet.

Según estimaciones de la industria, anualmente se generan ganancias por dos mil millones de dólares a través de negocios de turismo en México que involucran directa o indirectamente la tecnología.

Sin duda, un negocio masivo, sofisticado y en donde la información juega un papel muy relevante.

Las empresas de viajes que han invertido en las soluciones tecnológicas correctas tienen aquí un elemento
competitivo clave.

Así es que si antes se decía que el turismo era una actividad muy “coctelera”, ahora también habría que decir que en este caso las fiestas se llevan muy bien con la high tech.

Divisadero

De pena ajena. Hace unas semanas estuvo en México **Dominique Berthelot**, directora del Consejo de Promoción Turística de México en Francia, quien acompañó a un grupo de periodistas galos en uno de los llamados “viajes de familiarización”.

El motivo principal era mostrarles el mundo de Frida Kahlo y Diego Rivera en la Ciudad de México, pues hasta enero hay una exposición con obra de esta importante pareja de artistas en el museo de l’Orangerie de París.

Como evento “rompehielos”, Berthelot llevó a su grupo a cenar a la Hacienda de los Morales y allí les dijo que esa era una típica casa mexicana, algo que sorprendió a los franceses conocedores de los temas de pobreza en territorio nacional.

Después se indignó cuando al día siguiente los condujeron a Xochimilco, pues le pareció que estaba extremadamente sucio.

Pero la “cereza del pastel” ocurrió cuando montó en cólera porque en el Museo Dolores Olmedo no estaban las obras de Kahlo ya que, precisamente, se encontraban en Francia para la exposición.

Todo esto no dejaría de ser un mínimo anecdotario para el apéndice de un libro como Las Señoras Bien.

El problema es que el único emisor relevante de turistas extranjeros a México que ha bajado este año es Francia, puntualmente 1.2% hasta agosto según el recuento de las llegadas por vía aérea del Instituto Nacional de Migración.

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