CCE, un “rival” inconcebible del Nuevo Aeropuerto

 
Carlos Velázquez
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Si aparentemente Sergio Allard, presidente de la Cámara Nacional de Aerotransporte (Canaero), reaccionó con intransigencia al oponerse a que se cree una comisión que revise el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la CDMX (NAICM), en realidad actuó de la única manera inteligente posible.



Una serie de eventos y declaraciones confluyeron la semana pasada, para que este asunto toral para la economía, la aviación y el turismo mexicanos ocupara un lugar importante en las declaraciones de los tres principales candidatos presidenciales.

Desde una perspectiva técnica, la Academia de Ingeniería convocó el jueves a una mesa redonda para analizar las Ventajas, Función y Operatividad del NAICM.

Los ponentes fueron Bernardo Lisker, director internacional del Centro para el Desarrollo de Sistemas Avanzados de Aviación de los Laboratorios Mitre; Luis Álvarez Icaza, director del Instituto de Ingeniería de la UNAM y el propio Allard.

Mitre planteó lo siguiente: En Santa Lucía no podrían aterrizar aviones de gran capacidad; la distancia sería la más larga del mundo hasta una ciudad con 33.5 kilómetros en línea recta; su pista de 3 mil 450 metros, no instrumentada, es mucho más corta que la del Aeropuerto Benito Juárez.

Además el proyecto de Andrés Manuel López Obrador es construir dos nuevas pistas que debido a las características del terreno estarían muy juntas y no permitirían despegues y aterrizajes simultáneos.

Allard, por su parte, sostuvo que cancelar el proyecto toparía el crecimiento previsto para el transporte aéreo en México,

Un desarrollo que con el NAICM podría pasar en el mediano plazo de 90 a 135 millones de pasajeros por año; caída de la competitividad aérea de México; freno a la posibilidad de crear un millón de empleos en el sector de la aviación y pérdidas económicas paras las aerolíneas mexicanas que han asumidos compromisos financieros para renovar y amplias sus flotas.

Mientras que Álvarez Icaza defendió que en el proyecto participan las empresas de ingeniería más competentes del mundo; en donde la ingeniería civil mexicana está aportando sus conocimientos y mejores experiencias enfrentando grandes desafíos geotécnicos por las características del subsuelo.

Así es que cuando el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Juan Pablo Castañón, pactó con López Obrador establecer una mesa técnica para revisar el NAICM; en realidad cayó en una trampa política que podría tener consecuencias catastróficas.

Comenzando por lo inusitado que es “ponerse de pechito” ante uno de los actores de una campaña presidencial que ni siquiera ha comenzado; para que bloquee una decisión económicamente trascendental tomada por el gobierno en funciones.

La relevancia del NAICM no sólo ha sido revisada a detalle por expertos de diversas disciplinas, sino que además su construcción ya está muy adelantada y no sólo está comprometida deuda del gobierno mexicano sino el futuro de empresas estratégicas como las principales aerolíneas mexicanas.

Si a través de los resultados de una mesa técnica, que estaría contaminada políticamente, se concluyera dar marcha atrás al NAICM; estaría el terreno listo para cometer una de las mayores pifias económicas de la historia de México en caso, claro, de que López Obrador gane las elecciones.

 



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Periodista apasionado de los viajes y de entender y comunicar cómo funciona la industria del turismo.

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