“Ay Cabito, no te acabes…”

 
Alonso Gordoa
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LOS CABOS.– Unos días antes de que estallara la crisis de las hipotecas en Estados Unidos, **Ernesto Coppel**, presidente de la cadena de hoteles Pueblo Bonito, había firmado un contrato de asociación con **Jack Niklaus**, el mejor jugador de golf de la historia y propietario de una importante empresa de diseño de campos.

Juntos iban a desarrollar Copala y, dentro de él, un conjunto de residencias firmadas por el famoso “Oso Dorado”, según apodan al gran Jack.

Pero como en una canción de Emmanuel, “todo se derrumbó” tras una llamada del banco que respaldaría la operación diciendo que el efecto Lehman Brothers también había consumido sus fondos prestables.

El proyecto tomó otro ritmo y la firma de Coppel terminó contratando a Niklaus para que recuperara forma otra vez un campo que, según el director del desarrollo, **José Luis Mogollón**, será uno de los más bellos del mundo y el mejor de Los Cabos.

Eso es poner la vara alta, pues al lado de Copala, como se llama el proyecto, está Diamante, que ya es el 54 del planeta según la revista especializada Golf Digest; además de que Cabo del Sol desde hace 15 años ha estado ranqueado entre los 100 mejores.

Ciertamente, la propiedad tiene algo único, pues Niklaus en realidad será el asistente del más importante diseñador de todos los tiempos, que se llama Dios para los creyentes y la naturaleza para los agnósticos.

El sitio mira a la verdadera punta de Baja California, unos cuantos kilómetros al Norte del arco de piedra de Cabo San Lucas, y tiene desierto, riscos, dunas, unas formaciones pétreas que parecen sacadas de Marte y como telón de fondo el oceáno Pacífico.

Todos los hoyos miran al mar, seis de ellos corren junto al agua y algunos tienen orientación hacia el mítico faro viejo de San Lucas.

Así que este martes Neto Coppel, como le dicen sus cuates, armado de una pala y con la cabeza cubierta por un reluciente casco,
posiblemente contra riesgos financieros, puso formalmente en marcha un desarrollo en el que invertirá mil millones de pesos o 77 millones de dólares.

En él habrá 350 casas, 250 condominios y los precios rondarán entre 250 mil y 700 mil dólares, esto es entre 3.2 y nueve millones de pesos.

Así es que el público objetivo es la clase media acomodada de México y Estados Unidos y no los millonarios.

Un indicio más de que la economía inmobiliaria en esta zona se está moviendo y de que, como recordó **Rubén Reachi**, el secretario de Turismo de Baja California Sur, está surtiendo efecto la plegaria de Coppel: “Ay Cabito, no te acabes…”

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