Aquelarre y nuevas reglas para los Pueblos Mágicos

 
Alonso Gordoa
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Si cada vez que se estrenaba una película de Harry Potter los fanáticos sacaban sus sombreros picudos y varitas mágicas; el próximo 27 de septiembre está previsto un aquelarre, al que los interesados deberán acudir con varios documentos bajo el brazo.

Junto con el Día Mundial del Turismo, cuya celebración principal en el mundo se hará en Guadalajara y Tequila, Jalisco, con el tema del impacto de esta actividad en sus comunidades; la Secretaría de Turismo, cuya titular es **Claudia Ruiz Massieu**, planea una reunión sobre los Pueblos Mágicos.

Un programa en el que, como dice la frase, “ni están todos los que son ni son todos los que están”.

Aquella idea que se gestó en el sexenio de **Vicente Fox**, cuando **Leticia Navarro** era titular de Turismo, tuvo el mérito de poner con negritas en el mapa turístico de México a varias poblaciones pequeñas en ruta de los principales destinos.

Desde sus inicios hubo comunidades que despreciaron el asunto, como la de Mexcaltitán, Nayarit, que finalmente salió, pues durante años no hizo el trabajo de limpieza mínimo aceptable en esa isla histórica.

Luego aparecieron los gobernadores que metieron el músculo político para hacerse de algunos Pueblos Mágicos, aunque la magia proviniera básicamente de su imaginación desbordada.

Y finalmente el sexenio pasado se abrió aquel black friday, el día de las ofertas, así es que entraron poblaciones al programa por razones como que allí había nacido la mamá o el papá de algún político en funciones.

En este momento ya hay un borrador de la Sectur, que se está discutiendo en los estados, para establecer los nuevos lineamientos que se necesitan tanto para quedarse como para sumarse a este programa.

Consta de 10 puntos, que se resumen de esta manera:

Mantener un comité activo; dar continuidad a la inversión pública directa; cumplir con la normatividad; fortalecer e innovar los productos turísticos; mantener y adecuar los servicios de salud y seguridad.

También evaluar el impacto del desarrollo turístico; mantener relaciones comerciales con intermediarios; contar con información estadística; hacer un informe anual de actividades y seguir los acuerdos del comité externo.

Se trata de una versión que todavía no está acabada, pero que tiene como gran atractivo dar acceso a los recursos del Programa Nacional de Infraestructura.

Según ya está previsto habrá reglas de operación exclusivas para el caso, lo que significa que los Pueblos Mágicos no competirán con los grandes destinos por los fondos del Programa Nacional para el Desarrollo Turístico Sustentable (Proderetus), que se transfieren cada año a las entidades federativas a través de los convenios de coordinación.

Así es que el “aquelarre” de septiembre puede marcar un antes y un después para los empresarios, sociedad civil y autoridades se “pongan las pilas” allá en Guadalajara.

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