Baja California y el avistamiento de fauna

 
Margarita Solís
hrs.
En los diferentes destinos de Baja California Norte se puede disfrutar del avistamiento de fauna, tanto terrestre como marina.

La pandemia provocó que los viajeros buscaran destinos para cercarse a la naturaleza, Baja California y el avistamiento de su fauna ha sido una opción.



Para estos avistamientos el viaje se puede realizar en auto o en embarcación desde San Quintín, San Felipe y Ensenada hacia los océanos, bosques, desiertos y áreas naturales protegidas de la frontera.

Algunos de los avistamientos que se pueden realizar en Baja California, de acuerdo con la temporada del año, son:

Los berrendos o antílopes americanos se observan en tres estaciones del desértico Valle de los Cirios: “Llano del Berrendo”, “La Choya” y “Benito Juárez”.

Son mamíferos de colores pardos endémico de la Península de Baja California, luego de encontrarse en peligro de extinción se aplicó un programa de recuperación en 1997 y volvió reproducirse.

La ballena gris visita la Bahía de Todos Santos, en Ensenada, entre diciembre a abril. Es un mamífero de hasta 15 metros de longitud y un peso aproximado de 30 toneladas, su piel tiene un profundo color grisáceo-plateado.

Es uno de los animales más amigables del planeta, acostumbra a acercarse a las embarcaciones para convivir con los viajeros.  

La ballena jorobada tiene preferencia por llegar a Ensenada. A este mamífero que también le gusta socializar con humanos y hacer saltos acrobáticos, mide hasta 16 metros de largo y pesa 50 toneladas.

Se distinguir por las arrugas en el vientre, manchas blancas y negras desordenadas, pero que son únicas en cada ballena, por ello se dice que son como huellas digitales.

Mas especies marinas

Los lobos marinos tienen su playa privada donde pueden entrar a nadar y descansar, se llama La Lobera, al sur del municipio de San Quintín.

El visitante sólo debe asomarse desde las alturas de un mirador para observarlos en un espacio de 15 metros de profundidad y 30 metros de diámetro.

El tiburón ballena es uno de los peces más grandes del mundo, que entre junio a diciembre adopta como hogar Bahía de San Luis Gonzaga, en San Felipe, y Bahía de los Ángeles de San Quintín.

Es una especie sociable con los viajeros y en ocasiones se puede realizar nado a su costado, con equipo y el distanciamiento recomendado por los guías certificados.

A este pez lo caracterizan sus lunares blancos en líneas verticales y horizontales en su dorso gris oscuro, y sus 12 metros de largo, con una cola de 2.5 metros, cabeza ancha y aplanada y enorme boca que llega a medir un metro y medio, con 15 toneladas de peso.

La observación y buceo con el tiburón blanco se puede realizar en el mar de la Isla Guadalupe, en Ensenada, entre julio a noviembre. En esta zona el mar es tan cristalino que los viajeros pueden observarlo de cerca desde la embarcación o en jaulas sumergidas. 

Es una Reserva de la Biósfera que es reconocida por la UNESCO como el único lugar para realizar esta actividad en México. Legendariamente este espécimen es temido por ser el pez depredador más grande de los océanos, que mide de 4 a 6.5 metros y puede pesar hasta 2 toneladas. 

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Periodista con más de 20 años de experiencia en los sectores relacionados con finanzas, economía, negocios y comercio. Entre el mundo impreso y el digital.

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