Mariel de Viaje: el Camino de Santiago

 
Redacción
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El Camino de Santiago es sin duda mi mejor viaje, es un peregrinaje que se hace desde la edad media para llegar a Santiago de Compostela, siguiendo los pasos del apóstol Santiago por lo que se hacía con fines religiosos principalmente, aunque después se constituyó como una caminata que podían hacer los turistas, yo la hice y este es uno de los viajes más significativos que he hecho.

Lo hice en España que tiene varias rutas y decidí tomar la Ruta Francesa que inicia en Sarria un pueblo que lo conocen como el corazón del camino de Santiago porque de ahí parten muchas personas.


Este peregrinaje ya no tiene tanto un tinte religioso, sino que cada uno de los viajeros lo hace con intenciones distintas como dar gracias por algo, o para tener algún tipo de aprendizaje.

Mi primera paso antes de hacer este viaje fue quedarme a dormir en una posada para investigar todo lo que tenía que hacer y ahí me di cuenta de todo el trasfondo detrás de este viaje y de esta caminata que haces.

Al día siguiente empecé mi camino, que al final fue de 118 kilómetros para llegar a Santiago de Compostela, y siempre lo nombro como uno de los viajes que más ha marcado mi vida y que más me transformaron en todos los sentidos: a un nivel espiritual y personal.

En cada una de las etapas y de los días tienes diferentes aprendizajes, conoces a mucha gente, te conoces más a ti mismo y aprendes a escuchar y a escuchar la naturaleza y lo valoras porque pasas por varios bosques, por increíbles paisajes, pero también aprendes a valorarte a ti y a tu cuerpo porque tu cuerpo es mucho más capaz de lo que te imaginas y cuando menos te das cuenta ya haz avanzado un muy buen tramo y tu cuerpo resiste.

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Algo más que aprendes aquí es que te das cuenta de que a nivel mental creces mucho porque te vas quitando barreras como el no puedo o está imposible y te vas quitando todo este tipo de frases que empiezan a desaparecer después en tu vida, porque sí puedes.

Algo de lo más fuerte que me pasó es que un día antes de llegar a Santiago de Compostela me caí y me rompí las costillas, eso fue muy complicado porque después tuve que seguir con mucho dolor.

La caída fue por distracción y cuando recibí este golpe y me ayudaron a levantarme, me di cuenta que es así, como en la vida, tienes que continuar y seguir adelante, que a veces tienes muchos baches pero que tienes que avanzar, entonces pues eso fue justamente lo que hice.

Es un viaje que hasta la fecha me toca muchas fibras y que siempre me inspira y me invita a volver para vivir las cosas que pasé ahí.

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