El indeseable divorcio entre transporte aéreo y turismo

 
Alonso Gordoa
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La semana pasada se llevó a cabo en Dubai el segundo Foro Ministerial entre la Organización Mundial de Turismo y el Arabian Travel Market (ATM), en el que participaron algunos mexicanos como **Jesús Almaguer**, director de la Oficina de Congresos y Visitantes de Cancún, y **Jorge Mezher**, director general adjunto del Consejo de Promoción Turística de México.

El tema central fue cómo lograr políticas comunes entre el transporte aéreo y el turismo, pues la insuficiente conectividad aérea por lo visto no sólo es un problema en México, sino que se ha convertido en una problemática global.

Allí **Taleb Rifai**, secretario general de la Organización Mundial de Turismo (OMT), quien por cierto es jordano, aportó un dato relevante:

“El turismo y la aviación son hermanos y han estado trabajando juntos pero en paralelo. No podemos separar uno del otro, cuando 52% de los viajeros del mundo llega a su destino en avión, el crecimiento de ambos sectores está intrínsecamente unido”, refirió.

El hecho es que cada uno responde a lógicas e intereses distintos, por lo que en el evento Helal Saeed Al Marri, responsable de la Promoción del Turismo y el Comercio de Dubai, planteó que “para fomentar el turismo y poner la vista en el futuro, los países y las ciudades deberían plantearse adoptar políticas de cielos abiertos”.

Hoy la Secretaría de Turismo tiene claro que la conectividad aérea es uno de los grandes retos para alentar el crecimiento turístico, pero también es un hecho que la realidad opera
en sentido contrario.

Sólo hay que recordar todas las cargas fiscales que existen en México vinculadas a la aviación, para asumir que no hay una visión de respaldo al turismo en
nuestro país.

Los viajeros que se mueven en avión hoy tienen que pagar unos 300 pesos, dentro de su boleto, por concepto de Tasa Única de Aeropuerto (TUA); luego está 16% de IVA o 4% de impuesto al consumo para los vuelos internacionales contratados en el extranjero.

Además, en México existe uno de los impuestos más gravosos a la navegación que es de 1.4 dólares por kilómetro recorrido y que las aerolíneas prorratean entre sus pasajeros.

Más allá de avanzar en la apertura del espacio aéreo mexicano, el gobierno mexicano se debería plantear cómo lograr eso mismo que se propuso en Dubai: El desarrollo de políticas comunes entre transporte aéreo y turismo.

**Divisadero**

Medio Ambiente. Este miércoles inicia en Los Cabos el Segundo Simposio para los innovadores de Desarrollo del Turismo Costero al que convocan el Center of Responsable Travel y la Universidad de Stanford.

Los asistentes revisarán el caso de Cabo Pulmo y el proyecto Cabo Cortés, que frenó el gobierno federal a finales del sexenio pasado.

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