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Tijuana envinada | Periódico Viaje

Tijuana envinada

 
Bedilia Brizuela
hrs.

Probar un vino no es sólo beberlo. La degustación se inicia oliéndolo y encontrando, primero en el olfato, la diversa variedad de olores a madera, a tierra, a esencias, a frutas. Sólo entonces se saborea y se marida con elementos comestibles especiales que hacen de ésta toda una experiencia explosiva.



Los quesitos gouda o añejos son básicos compañeros pero, si el vino es tinto hay que degustarlo al tiempo, acompañado con una carne roja; si es blanco hay que tomarlo frío, excelente compañero de los pescados, dicen los sommeliers. Al conocer esto se aprende entonces a combinar y a vivir la experiencia de catar los vinos en su totalidad.

A la Ruta del Vino de Baja California es el lugar ideal para constatarlo. A ella se llega después de recorrer la carretera escénica Tijuana-Ensenada, famosa por sus vistas espectaculares hacia las playas y el océano, ya que, entre curvas y peñascos, transcurre paralela a la línea del mar.

Luego se toma la ruta Ensenada-Tecate que es la nueva ruta del vino, (la vieja era Ensenada-San Quintín). Aquí el clima y las tierras del Mediterráneo favorecen el cultivo de la vid y el olivo, tanto que en la zona hay 47 vinícolas.

En el camino cruzamos San Antonio de las Minas, donde se observan focos de alumbrado público cargándose con paneles solares que iluminan la calle por la noche, sustentabilidad asegurada, como la que se ve sobre la carretera pasando el Valle de Guadalupe y antes de llegar a vinos Cetto, donde está un hotel ecológico que se observa como si diversas cajas estuvieran colocadas sobre unos palitos que las sostienen en plena subida de cerro, allí no se pensaría que se puede construir un hotel. Otra opción para pernoctar de camino a degustar vino.

La ruta inicia en Santo Tomás, le sigue Liceaga. A lo largo del camino se observan viñedos pequeños como la Quinta Casa Blanca. Increíble que muchas casitas no aparentan ser productoras.

La primera visita es una parada al recién inaugurado Museo de la Vid y del Vino que abrió sus puertas el 15 de mayo para deleite de los amantes de la bebida que encanta a muchos por igual y que, en México, está tomando un significado especial.

Al autobús, antes de la visita, para asombro de todos, sube uno de los oficiales. Es importante saber que sí se pueden tomar fotos pero sin flash, advierte en tono serio. Además, no está permitido comer adentro. De súbito, cambia el semblante y con una cálida sonrisa nos invita a pasar y a disfrutar de la visita.

Este museo fue construido por un bajacaliforniano y está basado en investigación de la Universidad Autónoma de Baja California. En conjunto, muestra toda la tradición del vino.

En cuatro salas se conoce la historia de la vid, sus procesos de producción para llegar a convertirse en vino, los vinicultores y hasta hay una de exposiciones artísticas temporales, en este caso de pintura.
En un futuro, cuenta su director, se habilitará una sala para realizar conferencias científicas de productores de vino, así como otra de cine. También habrá una tienda de suvenirs y una vinoteca.

En la planta alta existe un espacio para tres grandes salones y restaurant donde será posible realizar eventos desde convenciones hasta bodas, con una vista fenomenal de los viñedos de la zona, un jardín de vid y un foro para 300 personas.

La experiencia Cetto

Este viñedo comprende 30 mil hectáreas de terreno. La familia Cetto la inició en 1928. Sólo para imaginar la presencia e importancia de Baja California, el 95 por ciento de la producción nacional está en esta zona y, Cetto produce el 55 por ciento de esa cantidad, es decir, más que todas juntas.

Un grupo de visitantes son guiados por una chica que usa un altavoz, están terminando el recorrido. Mientras, el segundo grupo entra a la explanada donde se muestran un duplicado de las máquinas que hacen la pisca, aquí se recolecta la uva, que se lleva a una prensa gigante desde donde se saca el “mosto” o jugo de uva, a la que se le agrega levadura.

Aquí están los toneles de más de mil litros por los que pasa toda la producción de Cetto y la zona en la que reposan de 12 a 16 meses los vinos en 20 mil barricas de roble francés y americano que, por cierto, son nuevas. Los años 2010 y 2011 están tatuados en las tapas.

Diego, el guía y sommelier, comenta que lo más indicado para darle a ese líquido la calidad es haciendo uso de la barrica sólo una vez, dos como máximo, después de eso se desechan, de otra forma le quitan calidad a la producción.

Cetto tiene a la venta 70 etiquetas con 8 líneas que van desde la clásica hasta la Premium. Exporta a 20 países. México tiene el número 10 en producción de vino, por encima están aun países como Francia e Italia aunque es España el ganador absoluto, aun así la producción es buena, dice Diego.

Llega el momento de visitar la tienda de quesos, vinos y artículos especializados. La cata, dirigida por el joven sommelier, inicia por la prueba del olor. El vino debe agitarse en círculos en la copa para detectar las maderas, los cítricos. En este caso, el Chardonay 2011, vino blanco de mayor producción en el mundo, es el primero en degustarse. Le sigue un Chenin Blanc 2011, con sabor a guayaba o mango y duraznos que se perciben al instante, y se finaliza con el petite sirah 2009. Todos deliciosos.

Detalles del recorrido.

La ruta incluye maravillosos recorridos que destacan por la armonía de los valles y la perfección de las líneas de la vid plantada en este suelo fértil. También incluyen comidas en restaurantes típicos de la zona, transporte, guías y refrigerios en los traslados.

Aquí se ofrece al visitante una amplia gama de atractivos y servicios que van desde las pequeñas vitivinícolas familiares, hasta la más fina mesa, como sitios para acampar, balnearios que se ven en el camino, centros artesanales, museos, hoteles boutique, galerías de arte, etc.

Los eventos que se pueden disfrutar en la ruta del vino dan inicio a partir de mayo, con la celebración llamada “viñedos en flor”, que se continúan con una serie de fiestas en los diferentes valles que conforman la región, hasta la gran celebración de las “Fiestas de la Vendimia”, que inician el primer viernes del mes de agosto por un periodo de tres semanas cerrando con el tradicional “Concurso de paellas”.

Información de rutas en www.tijuanaonline.org.

Museo de la Vid y el Vino se localiza en el Valle de Guadalupe, Carr. Federal Tecate-Esenada, Km. 81.971, C.P. 22750. www.museodelvinobc.com.

Hospedaje: Hotel Holiday Inn Tijuana Zona Río, Paseo de los Héroes 18818, Zona Río, Tijuana, c.p. 22320

Foto: Bedilia Brizuela.



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