Coahuila, cinco siglos de buen vino

 
Nallely Campos
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Desde la ciudad de Torreón hacia Parras, Coahuila, el tiempo aproximado de camino en auto es de una hora. Antes de llegar hasta Parras, a través de las ventanas se observan extensas áreas de vegetación bajo un cielo azul de nubes blancas, que confirman la magia que envuelve a este poblado.

Conocido por tener la vitivinícola más antigua de América Latina, la primera visita que se realiza es a Casa Madero y la Hacienda San Lorenzo, lugar donde se producen algunos de los mejores vinos, ciento por ciento mexicanos.

Casa Madero y Hacienda San Lorenzo

Las bondades de la tierra del llamado “Oasis de Coahuila” son las creadoras de toda una tradición familiar de buenos vinos que puede comprobarse desde la primera visita, misma que es acompañada con la degustación de algunos de sus productos.

El clima, el ambiente y la decoración de este sitio lo convierten en el lugar perfecto para pasar un buen rato en compañía de la pareja, para después dar paso a la comida, en una tarde de relajación y descanso.

El siguiente punto a visitar es Casa Madero, donde un paseo de la mano de un experto en vinos espera. El recorrido inicia por la Hacienda San Lorenzo, fundada en 1597, sitio en el que se establecieron las primeras bodegas vitivinícolas, donde el aroma a uva despierta el apetito de cualquiera y las ganas de probar los famosos vinos de Parras, reconocidos a escala internacional, aumentan conforme se explora a lo largo de este histórico sitio.

Dentro de las instalaciones de la Hacienda, se encuentra Casa Madero, fundada a finales del siglo XIX por don Evaristo Madero Elizondo, quien junto con la adquisición de la hacienda contrató también los servicios de los mejores técnicos viticultores de España e Italia, así como enólogos de Francia e hizo traer nuevas variedades de uvas y equipo moderno de otras ciudades, convirtiendo el lugar en una importante empresa productora de vino y brandy de nuestro país, historia reflejada en su museo del vino.

El recorrido termina en la tienda de vinos en la que están a la vista del visitante todos los premios que ha recibido Casa Madero, donde es posible degustar algunos vinos, y comprobar por qué han conservado estos reconocimientos a lo largo de cinco siglos.

Casa Madero, cuenta con 430 hectáreas de viñedos, además, permite a sus visitantes entrar de manera gratuita a recorrer las fábricas y bodegas que les permitirá conocer el proceso de producción y transformación de la uva al vino. A la entrada un kiosco, una capilla y una antigua casona, los recibe, dando cuenta de la importancia histórica que esta vitivinícola tiene.

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Periodista especializada en turismo

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