Cuando se habla de playas en Yucatán, Progreso suele ser la primera opción para los visitantes debido a su cercanía con Mérida. Sin embargo, el estado alberga otras joyas costeras que ofrecen paisajes paradisíacos y una atmósfera mucho más tranquila. Entre ellas destacan Sisal, Celestún y San Crisanto, tres destinos ideales para quienes buscan escapar del bullicio y conectar con la naturaleza.
Sisal: Historia y tranquilidad en la costa yucateca
Ubicado a menos de 50 kilómetros de Mérida, Sisal es un antiguo puerto con gran valor histórico y una belleza natural incomparable. Sus playas de arena blanca y aguas cristalinas son perfectas para relajarse, nadar o practicar deportes acuáticos como el kayak y el paddleboard. Además, su muelle y el Fuerte de Santiago, una construcción del siglo XVII que protegía a la región de piratas, añaden un toque cultural al destino. En los alrededores, los manglares de Sisal albergan una rica biodiversidad, ideal para recorridos en lancha y avistamiento de flamencos.
Celestún: Santuario de flamencos y belleza natural
Más al oeste, a unas dos horas de Mérida, se encuentra Celestún, un paraíso ecológico famoso por su reserva de la biosfera. Aquí, los visitantes pueden realizar paseos en lancha a través de los manglares y observar de cerca a los flamencos rosados, especialmente entre los meses de noviembre y marzo. Sus playas vírgenes, con aguas de tonalidad turquesa y oleaje suave, son ideales para descansar y disfrutar de mariscos frescos en los restaurantes locales. Además, Celestún cuenta con un ojo de agua en medio de los manglares, perfecto para un refrescante chapuzón.
San Crisanto: Un rincón escondido con cenotes y manglares
Para quienes buscan una experiencia aún más exclusiva, San Crisanto es una excelente opción. Este pequeño pueblo costero, ubicado al noreste de Progreso, es conocido por sus playas solitarias y su impresionante sistema de manglares, que se puede recorrer en lancha hasta llegar a un cenote de agua dulce. Es el lugar perfecto para los amantes del ecoturismo, ya que permite un contacto íntimo con la naturaleza sin las multitudes de otros destinos más populares.
Explorar estas playas secretas de Yucatán es una oportunidad para descubrir un lado más auténtico del estado, donde la historia, la tranquilidad y la naturaleza se combinan para ofrecer una experiencia inolvidable.